Ayuntamiento de Urrea de Jalón

Ermita de San Sebastián

Ermita de San Sebastián

A unos 400m. de la población en dirección sureste, se halla la Ermita de San Sebastián.

Tiene una construcción que nos recuerda, de algún modo , el estilo románico. Levantada dobre una pequeña elevación del terreno entre la vega y el secano, la Ernita es de una arquitectura severa, con sensación de pesadez, como aplastada por un tejado sostenido a duras penas por gruesos muros y solidos contrafuertes. Su puerta es un arco de medio punto.

Las escaleras de acceso a la Ermita eran, antiguamente, frontales a la puerta. Todavía hoy puede observarse arruinada, pero de fácil restauración, la primitiva escalinata, cuyos peldaños inferiores se han ido desmoronando socavados por el camino que pasa a su pie.

A la derecha de la puerta, existe un peirón, como el que solía haber a la entrada y salida de los pueblos con una cruz o imagen. Es de piedra, bien trabajada, pero algo blanda, por lo cual se halla deteriorado. Su hornacina debió contener una imagen, cuya advocación desconocemos. Nos parece obra del siglo XVIII.

La parte posterior de la Ermita, está ocupada por los cementerios; el que se hizo adosado a sus muros cuando el Cólera Morbo 1843 y los otros dos que se han ido añadiendo a éste, urgidos por la necesidad de espacios para los difuntos.

El interior de la ermita

En el atrio hay dos lienzos. El de la derecha, representa el martirio del santo. Mide 2,40 x 1,70 m. Durante años y años ha soportado goteras y humedades, que afectaron, tanto al lienzo como al marco, que perdió su cromado.

Frente a éste, sobre la entrada a la iglesia, hay otro cuadro, más pequeño y mejor conservado con la escena de S. Martín a caballo compartiendo su capa con un necesitado.

En el atrio mismo, arranca la escalera de subida al coro y a las dependencias de la antigua vivienda de los ermitaños.

La planta de la ermita es de una sola nave, con bóveda de medio cañón. Sobre el presbiterio se alza una cúpula con linterna octogonal, sin ninguna pintura ni decoración visible.

Tiene un solo retablo. Ningún dato de archivo hemos encontrado sobre él, pero su estilo nos recuerda una época entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. Esbeltas columnas gemelas a ambos lados, sin recargos ornamentales, así como las volutas de su remate y algunos detalles más, nos inclinan a situarlo en dicha época.

Sobre la mesa-altar ante el retablo, hay una talla de madera policromada de S. Bartolomé. En el lado derecho, sobre un pedestal de madera, hay otra talla policromada, mejor conservada que la anterior, parece del siglo XVIII, de San Roque. En el centro del retablo, cubierta por cristal en su hornacina, se halla la imagen de San Sebastián asaeteado. Una talla de 1,45m. con el pedestal, no muy valiosa, pero a la que el pueblo de Urrea de Jalón tiene devoción desde antiguo.

¿Un antiguo convento?

La tradición popular dice que en la ermita hubo en tiempos un convento de frailes. Es cierto. La tradición oral en Urrea, vuelve a tener razón. Nosotros aportamos una serie de datos, que dan fe al rumor popular.

Cuando el 8 de noviembre de 1543 pasó visita el Arzobispo a esta parroquia de Urrea  …”el mismo día – dice el Acta de Visita- visito la Yglia o hermotorio de San Sebastián donde solo absolvió los finados…..

Este dato nos inclina a pensar en que los frailes fallecidos en el convento eran sepultados en el recinto eremítico. Decimos “frailes”, porque no hay razón para suponer que allí fuese enterrado ningún vecino del pueblo, ya que los lugares de sepultura eran  la iglesia parroquial y el fosal situado frente a las puertas de la misma.

Cerca de la Ermita, al final de las eras que está, antes de llegar, a la derecha, hemos encontrado restos de sólidos muros medievales, con predominio del ladrillo, sacados a luz al realizarse trabajos de mejora en unos de los campos. Nada hemos hecho por averiguar más en este lugar, pero es nuestra opinión, estos restos de edificación, pueden pertenecer al antiguo “hermitorio”.

Hemos dado por supuesto que eran frailes, porque los datos que tenemos nos lo aseguran. En una partida defunción de la parroquia de Bardallur, leemos: …”1557 X MAIO Yo fray Martin Sánchez Prior de San Sebastián de Urrea en falta del Señor mosén Juan bicario que mencomendo la bicaria…….” Un prior supone una comunidad . Bien es verdad, que también se ha llamado Prior al Cura en algunos pueblos. Pero este es un fraile y además vive en una ermita.

Un Acta de visita de 1656, es definitiva al respecto… “ Fuera de dha villa de Urrea y cerca de ella ay una hermita de Ynuocavion de Sn Sebastián martir ….es una Yglessia antigua que hera del convento de los Frailes Agustinos calcados. Que se mudarón al Conuento de Epila……..”

Todavía un dato más. Tenemos nueve documentos del mes de junio de 1782, en los que tantos vecinos de Urrea, reconocen y confiesan ….” Que el Zerrado que poseo sitio en los términos de la misma villa de Urrea, Y partida llamada los Zerrados de …con Acequia de la Hermandad y con Camino de San Sebastián, es treudero al muy Rvdº Capitulo de Prior Religiosos y Convento del Sr. Sn Sebastián Orden de N.P. Sn. Agustin de Regular observancia, extramuros de la Villa de Epila…”

Es decir, el “heremitorio “ de S. Sebastián tenia unos huertos cercanos a él que , ya en tiempos de los frailes o después de marcharse, eran treuderos al convento. En el año 1782, unos 150 años después de su partida, los frailes siguen percibiendo los treudos de dichas tierras.

Un ilustre agustino hijo de Urrea

Al hablar de estos frailes, queremos destacar la figura de un ilustre urreano del siglo XVII. Se trata de Fray Francisco Taroda Laprida.

Nació en Urrea de Jalón el 24 de agosto de 1658. Su padre Francisco, natural de Enbid de Ariza, caso en primeras nupcias con María Sánchez , de Urrea, la cual falleció pronto. Volvió a casarse el 2 de junio de 1655 con María Laprida, conocida en el pueblo con el nombre de Toribia (Turubia, dice el texto). De este matrimonio nació nuestro Francisco.

Ingresado en la orden Angustiniana, fue más tarde uno de los fundadores de Convento de Calamocha (Teruel) Este hecho le avala como hombre de grandes dotes humanas. Pero además, según dice la historia de dicha fundación, tras su muerte, fue incoado proceso sobre su virtud y santidad.